jueves, 14 de febrero de 2013

Niall Horan "Gracias a un perro"


Madison y yo nos dirigíamos hacía mi casa, pero cuando teníamos que girar hacia la derecha, me fui hacía la izquierda.
- Esther, tu casa es por allí – dijo señalando a la derecha.
- Madi, hoy tengo que ir a la tienda de animales. ¿Me acompañas? Mis padres quieren que me mire un perro para mi aniversario.
- ¿Cuánto dinero llevas? - me preguntó.
Le enseñé la cantidad de billetes que mis padres me habían dado para comprar el perro y Madison abrió los ojos como platos.
- ¿Me acompañas? Quiero tu criterio perruno – dije sonriendo y colocándome el pañuelo de color azul.
- Claro, pero luego me vendría bien estudiar para el examen de álgebra de mañana – me contestó.
- Podemos ir a mi casa cuando volvamos de la tienda le propuse – No creo que tardemos demasiado.
- Está bien – dijo Madison sonriendo.
Fuimos hacía la tienda de animales. De pequeña iba siempre ha mirar animales, tanto para comprarlos, como para mirar.
- ¿Y que tipo de perro quieres? - me preguntó Madi cuando la campana de la tienda sonó.
- Me gustan los perros grandes – dije – Quiero un Golder Retriever – le expliqué con una sonrisa.
- Pues busca uno.
Esa tienda tenía algo especial. Dentro habían todos los gatos, los peces y los pájaros, pero fuera había un jardín detrás con todos los perros sueltos. Tu los podías tocar y cuando querías uno, se lo pedías al señor.
- Quiero ese – le dije al señor de la tienda.
Él nos miró sorprendido, y digo “nos”, porque yo no había sido la única que había pronunciado esas mismas palabras.
- Lo siento, pero este perro lo he pedido yo primero – me dijo un chico con el pelo rizado.
- De eso ni hablar, lo he visto yo primero – contesté.
- Haber como pueden ver sois dos y solo hay un perro – contestó el hombre – Tenéis que poneros de acuerdo.
- Vamos tío – dijo un chico muy guapo con el pelo rubio – Dejale a la chica el perro. Hay muchos más.
- Pero Niall, yo quiero ese – dijo como un niño pequeño.
- Allí hay otro perro igual de bonito – le contestó Niall – Ves a por él.
- Da gracias – me dijo el chico del pelo rizado
Agitó sus rizos como si cualquier chica tuviese que caer a sus pies, y se fue con el perrito que le había señalado el tal Niall.
- ¿Cuanto es? - le dije al señor de la tienda.
- 850 por favor – me dijo.
Le extendí el dinero, cogí mi nuevo perro y me dispuse a irme con Madison que estaba jugando con un cachorro de Beagle, pero una mano me cogió del codo.
- ¿Ni un gracias? - dije él.
- Lo siento – me disculpé sonriendo – Voy muy despistada hoy. Muchas gracias por convencer a tu amigo de que me dejara con el perro.
- De nada – contestó – Pero quiero volver a ver al perro. ¿Te gustaría ir a pasear por la playa? Digo, en plan cita, pero si no quieres considerarlo cita porque va el perro y nos acabamos de conocer lo podemos dejar como una quedada de amigos, como quieras.
- Preferiría que me acompañase una amiga. No es por desconfiar, pero mis padres no me van a dejar ir sola contigo.
- Está bien – dijo con una sonrisa – ¿Mañana por la tarde?
- ¿Hacía las diez? Porque si nos ven con un perro en la playa nos van a poner una multa.
- Perfecto. Por cierto, soy Niall Horan – me dijo.
- Me llamo Esther – le dije – Encantada.
Niall se fue sonriendo, y yo corrí hacía Madi. Se lo conté todo por el camino, pero cuando llegamos a casa nos pusimos con el álgebra. Era gracioso porque Madison se reía todo el rato.
- Madi, no vas a aprobar si te ríes todo el rato – le comenté riendo también.
- Me concentraría más si mi profesora no hiciese todo lo posible para que me riese como una posesa.
- ¿Es mi culpa que seas tan fácil de hacer reír?
- ¿Es mi culpa que seas tan buena haciéndome reír? - contraatacó.
- Venga sigamos con el examen. Si no no vas a aprobar.
Nos volvimos a poner, hasta que Madison lo tuvo todo controlado. Estaba muy feliz, y decidí que era hora de vestirnos. Ya eran las nueve y media, y de aquí a la playa iba un cuarto de hora.
- Se me ha olvidado el bañador en casa – me dijo Madi.
- No importa – dije abriendo el armario – Toma.
Nos vestimos, y cogemos rápidamente el coche para ir hacia la playa. Cuando llegamos, Niall y el chico con el que nos habíamos peleado por el perro estaban allí.
- ¡Esther! - dijo Niall cuando me vio.
Vino hacía mi y me dio un abraza subiéndome por lo alto. Empezó a darme vueltas y vueltas y él y yo estábamos riendo sin parar.
- ¿Y ha estos dos que les ha cogido? - escuché como el de rizos le decía a Madi cuando Niall me bajó.
- Haber chicas, este es Harry. Harry esta es Esther y esta es su amiga, la cual me gustaría saber su nombre.
- Es Madison – dije yo.
- Madi – me corrigió ella.
- ¿Nos bañamos? - preguntó Harry.
Era medio verano, así que hacía muchísimo calor. Nos quitamos la ropa, y los chicos nos miraron impresionados.
- ¿Disfrutáis de las vistas? - preguntó Madi. Ella siempre tan directa.
- Si – contestó Harry con una sonrisa.
- No – dijo Niall avergonzado.
- ¿No? - pregunté con una sonrisa.
- Digo si – dijo él.
Madison y yo fuimos corriendo al agua, y mi nuevo perrito, al que llamé Diamante, entró también con nosotras. Al cabo de poco, entraron Harry y Niall al agua.
Harry era mucho más amable que cuando lo conocí.
- Yo me voy fuera chicos – dijo Madison – Tengo mucho frio.
- Te acompaño – le dijo Harry.
No me gustaba mucho la idea de quedarme sola con Niall. Creo que me gustaba bastante, y me parece que él lo sabía.
- Bueno... - dije yo – Voy a bucear un rato.
Me submerjí en el agua, y estuve un rato nadando, pero cuando me di la vuelta, me encontré a Niall delante mío. El me cogió la cara y me besó.
- Y pensar que si Harry y tu no hubieseis querido el mismo perro, no nos hubiésemos conocido – dijo Niall con una sonrisa.
Se le notaba que no podía estar más feliz. Y la verdad, es que yo tampoco podía estarlo.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Louis Tomlinson "El tropiezo en el parque"


Allison y yo salíamos de clase de inglés, después de dos horas de examen. La profesora, le había pedido a la directora una hora más. Según los alumnos, había sido el examen más difícil del siglo, pero a mi me había parecido de lo más normal posible.
- Cathy, podríamos ir a dar una vuelta.
- No me apetece Alli. ¿Que tal si vamos mañana? Hoy hay que estudiar para el examen de mañana.
- Cathy, hemos quedado un millón de veces durante estas dos últimas semanas para poder estudiar ese examen. Me se hasta el que tradujo el libro.
- Pero sabes que a mi no me gusta eso de salir. Prefiero quedarme en casa.
- Mira, Cathy – me dijo allí mientras nos sentábamos en un banco, al lado del parque del colegio – Se que es duro para ti. Tener que vivir sin tus padres. Pero es hora de que levantes la cabeza. No puedes evitar que esto te afecte tanto. Se que no puedo ponerme en tu lugar, y que nunca te entenderé, pero en algún momento tendrás que volver a salir como lo hacías antes. Esto es un bache en el camino, que todo el mundo le sucederá algún día. A algunos, antes, y otros, les ocurrirá después. Pero esto es algo que no se puede evitar. Es algo con lo que se tiene que luchar. Y el destino ha dicho, que era tu momento de luchar.
- Alli, yo sé que tu quieras que vuelva a ser la misma. Y algún día lo seré, te lo prometo. Pero hace muy poco tiempo, y no me acostumbro a levantarme por las mañanas, y ver a mis tíos en vez de a mis padres. A tener que calmar a mi hermano cada noche mientras él está en la cama, para que no piense en ellos y vuelva a ser el chico normal que era antes.
- Haremos lo siguiente – me dijo ella – Hoy iremos a la fiesta del colegio. La directora se jubila. Yo creo que le gustaría verte allí, ya que eres una alumna de sobresaliente.
- Alli... - dije quejándome de nuevo.
- Por favor, Cathy. Si no estás a gusto, te prometo que nos iremos. Pero creo que estaría bien poder ir a despedir a la directora, ¿no crees?
- Tienes razón – susurré – Pero ven a mi casa. Tengo unos cuantos vestidos de mi madre, que creo que nos irán bien.
- Esa es la Cathy que yo quiero – me dijo Alli.
Se levantó las manos, y me las extendió para ayudarme a mi. Le cogí las manos a aquella persona que siempre había estado cuando la había necesitado. Alli, era la mejor amiga que podía haber deseado nunca.
- Vamos. Creo que tengo un vestido que está hecho para ti – le dije a mi mejor amiga con una sonrisa.
Fuimos corriendo hacía mi casa. Como era de costumbre, mis tíos no estaban en ella, y mis dos primos mayores, estaban ahora estudiando medicina y derecho en la universidad.
- Mira Alli, este es el vestido del que te hablaba – le dijo poniendo el vestido encima de la cama – Mi madre lo llevó el día en que mi padre le pidió salir por primera vez. Era un vestido muy importante para ella.
- Cathy, mejor que te lo pongas tu. Si es tan importante para tu madre – me dijo Alli – Yo cogeré este otro.
- No – le dijo con una sonrisa – Este vestido esta hecho para ti. Venga, ves al baño a ver como te queda. Cuando estés, me avisas, que te maquillaré y te peinaré para que estés deslumbrante esta noche.
Alli asintió, y se puso el vestido como yo le había dicho. No me equivocaba. Ese vestido le quedaba increíble. Y estoy segura de que mi madre se alegraría mucho por mi, de ver que ese vestido tan importante para ella, estaba en manos de una chica tan maravillosa como Alli.
- Siéntate aquí. Esos ojos azules, y ese pelo no se van a arreglar solos.
Me acerqué a ella, y le estuve mirando un rato el vestido, para poder pensar cual sería el peinado adecuado para esa noche.
Le fui cogiendo de mechón en mechón, su pelo, y con el rizador, le dejé unos rizos gruesos y perfectos. Para el maquillaje usé unos tonos marrones para hacer la sombra, y la raya de color negro para que sus ojos resaltasen muchísimo más.
- ¿Ya está? - me preguntó impaciente.
- Casi – dije mientras acababa de retocarle los labios con un pintalabios de color rosa – No seas tan impaciente.
Seguí retocando le un poco más el pelo, y su flequillo. Le puse un poco más de sobra de color marrón, y le puse un poco de colorete rosado.
- Estás lista. Puedes abrir los ojos.
Alli casi se quedó sin habla de la impresión. Y tenía sus razones. Estaba magnífica. Su pelo oscuro y rizado, y sus ojos azules le daban un toque precioso a el vestido blanco de mi madre.
- Cathy, me has dejado preciosa – me dijo mirándose al espejo sin creérselo.
- Tu ya eres preciosa Alli. Solo hacía falta que tu te lo creyeras.
- Bueno, ahora te toca a ti – me dijo – Siéntate.
Me senté en la silla, como Alli me había pedido, y me hizo cerrar los ojos.
Noté como el secador soplaba en mi pelo, y con la plancha me alisaba el pelo. Con el lápiz de la raya, me pintó bastante los ojos, y con algún color, me puso sobra de ojos. Me pasó el pintalabios, que por lo que noté tenía gusto a cereza.
Escuché como Alli buscaba en mi armario y sacaba algo de él. Entonces abrí los ojos para vermelos, y me quedé impresionada, pero volví a cerrarlos. Lo tiraba en la cama y volvía a mi lado para apartarme el pelo de la cara
- Ya estás lista – me dijo – Vaya, los chicos van a deslumbrar contigo, más de lo habitual incluso.
Me miré en el espejo. La sombra de ojos era de color violeta, y tenía los labios rosados, tirando hacia el color rojo.
El peinado que me había hecho Allison era sencillo pero precioso. Únicamente se trataba de el pelo totalmente liso, y una pequeña trenza, hecha con el flequillo, que iba des de allí hasta detrás de la oreja, sujetándose con una horquilla.
- Alli... - dije al borde del llanto – Es el peinado que me hacía mi madre.
- Pensé que estaría bien que te acordaras de ella – me dijo – Al menos esta noche.
- ¿Y el vestido? – pregunté.
- He encontrado este – me dijo poniéndolo encima de la cama, como yo había hecho un rato antes – Creo que va bien con el color de tus ojos, y la fiesta de despedida tampoco será una fiesta demasiado formal. Creo que es perfecto para ti.
Le sonreí a mi amiga, y con cuidado de no estropear mi pelo o mi maquillaje, me puse el vestido, y las botas marrones que Alli había escogido para mi.
- Te queda increíble Cathy.
Alli y yo empezamos ha hacer tonterías delante del gran espejo. Yo cogía mechones de mi pelo pelirrojo y me lo ponía de bigote, y Alli se cogía su pelo rubio y iba haciendo cosas raras con su pelo.
- Chicas, si queréis llegar a tiempo, tenéis que iros ya – comentó mi tía abriendo la puerta.
- Ahora nos íbamos tía Margaret. Gracias por avisar.
- La comida está en la nevera. Cuando llegues estaremos durmiendo. Mañana tenemos que madrugar.
Asentí y mi tía cerró la puerta. Alli y yo cogimos los bolsos, abrimos la ventana, y nos deslizamos por el árbol que había al lado.
- ¿Me puedes contestar algo? - dijo cuando estábamos a bajo – ¿Porque siempre tenemos que bajar por el árbol?
- Porque es mucho mejor. Y por supuesto mucho más divertido – contesté caminando hacia el colegio.
- Como tu digas – dijo riendo.
Fuimos corriendo hacia el colegio. Íbamos hablando de nuestras cosas cuando un gran muro humano se chocó contra mi.
- Lo siento – se disculpó agachándose – Iba con el teléfono y no te he visto. De verdad que lo siento mucho – repitió.
- No importa – dije levantándome con su ayuda.
Levanté la vista y me encontré unos ojos azules realmente impresionantes. El sonrió, lo que me dejó la sangre helada.
- Soy Louis – me dijo – ¿Y tu eres?
- Soy Catherine – dije, pero rápidamente corregí – Pero puedes llamarme Cathy. Y esta de aquí es mi amiga Allison.
- Así que Cathy y Alli – dijo él.
- Alli solo me llaman mis amigos – contestó ella fría. Era así a la hora de hacer amigos.
- Perdón Allison – corrigió él asustado por la reacción de mi amiga – ¿Te gustaría quedar mañana? Me sabe mal eso de haberte tirado al suelo.
- No importa. Seguramente me hubiese caído de todas formas. Soy bastante patosa.
- ¿Eso es un no? - preguntó confuso.
- No tengo muchas ganas de salir – confesé.
- Te doy mi número y me llamas si cambias de opinión – me dijo Louis.
- Está bien.
Louis me extendió un papel con su número de teléfono, y se fue por el mismo sitio donde había venido antes de chocar.
- ¿Lo llamarás?
- ¿Que crees que debería hacer?
- No me gusta ese chico – dijo, pero a mi se me curvó una pequeña sonrisa – No lo llamaras, ¿verdad?
- Tal vez – dije indecisa, aún sonriendo.


Dos días después...

Estaba con Alli en el teléfono, aunque ella parecía estar ya cansada de la misma pregunta que le hacía siempre que nos veíamos.
- ¿Que hago, Alli? Han pasado dos días. ¿Lo llamo?
- ¡Si hija si! ¡Llámalo y deja de decir lo mismo una y otra vez!
- Que mal genio – dije sonriendo.
- Gracias – me contestó y me colgó.
Suspiré profundamente y cogí con la mano algo temblorosa, el papel de mi escrito que Louis me había dado. Marque el número y me llevé el teléfono a la oreja.
- Louis Tomlinson al habla. ¿Quien eres número desconocido?
- Hola Louis, soy... soy yo Cathy. La chica del otro día – dije intentando tranquilizarme.
- ¡Cathy! Me alegra oír tu voz de nuevo. No estará por allí tu amiga, ¿verdad? Creo que no le caigo demasiado bien – dijo riendo.
- No, Alli no está – dije sonriendo también – Esto, yo te llamaba por si querías, ya sabes, si querías quedar.
- Claro, estaría genial. Que te parece, ¿hoy mismo? De aquí una hora. En la cafetería del lado del parque.
- Bueno, yo hoy he quedado con Alli. Tal vez podríamos dejarlo para mañana o pasado – dije algo desilusionada.
- ¡No! - gritó el – Es decir, que no – dijo más calmado – Yo he quedado con un amigo. Podemos salir los cuatro.
- Está bien, pues ahora aviso a Alli y nos vemos dentro de una hora.
- Perfecto – me dijo él – Adiós Cathy.
- Adiós Louis – susurré cuando él ya había colgado.
Me apresuré a llamar a Alli, y aunque a ella no le gustase la idea de que Louis y su amigo viniesen con nosotras, acabó aceptando la invitación.
Fui al armario, y empecé a probarme todo tipo de ropa, hasta que encontré un conjunto que me gustaba mucho.
Me miré el espejo y me quedé realmente impresionada con el resultado. Nunca en mi vida me había visto tan guapa. Creo que esto de Louis había hecho que recuperase los ánimos después de lo de mis padres. Que empezase a ser la misma chica que era antes.
Bajé al jardín, y allí estaba Alli. Llevaba el corro que la había regalado para su dieciocho cumpleaños, y como no, sus inseparables botas favoritas.
- Está me las vas a pagar Cathy. Te la guardo reservada – me dijo sonriendo falsamente.
- Venga, ¿no eras tu la que decías que tenía que salir? - contraataqué con una sonrisa.
- Cállate – me dijo riendo.
Fuimos hacia la cafetería, donde divisé a Louis, con otro chico de rulos a su lado. El me vio y vino hacia mi con una sonrisa. Luego me abrazó.
- Cathy, este es Harry. Harry está es Cathy.
- Encantado – dijo Harry. Se acercó hacía mi oído para hablarme – Louis está deseando que salgáis juntos de nuevo.
Reí, y acabamos las presentaciones. Harry era un chico muy amable y atento, pero al parecer a Alli le parecía un mujeriego sin remedio.
Harry y Alli se pusieron a pelear, igual que des de que habíamos llegado, y Louis y yo nos quedamos solos.
- Cathy, ¿puedo hablar contigo en privado?
- No hay nadie más – dije riendo.
- Cathy, por favor ponte seria.
- Lo siento – me disculpé – Habla – le pedí.
- Catherine, te conozco hace dos días, pero me ha valido lo suficiente para ver que eres una persona increíble. Y... y me gustaría poder conocerte un poco mejor. Y quien sabe... Tal vez en un futuro, podamos llegar a ser... algo más que amigos...
En ese momento, unas gotas de lluvia empezaron a aparecer, y se fue convirtiendo en algo más intenso cada minuto que pasaba.
- Me siento muy estúpido ahora mismo. ¿Podrías decir algo para que me sintiese mejor?
- Me encantaría ser algo más que amigos – dije yo.
Louis suspiró aliviado, y bajo la lluvia me besó como una nadie había hecho antes.


Tres semanas después...

Louis y yo vimos a Harry y Alli discutiendo por que película de cine era mejor que la que decía el otro. Estoy segura de que no se acordaban ni de que películas hablaban.
- Van ha acabar juntos – dijo Louis pasándome un brazo por los hombros.
- Lo sé. Ahora solo falta que su ego baje al 0%.
- En ese caso tendremos que esperar un tiempo – contestó.
- Por ahora que sigan con lo suyo. Mientras no se maten – dije viéndolos – Se acabaran queriendo muchísimo.
- Pero no más que nosotros – dijo para volver a besarme.
- Eso nunca.

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Este One Shot me ha quedado un poco más largo de lo que planeaba. Se lo dedico a Esther DirectionerForever. Gracias por todoo

Besos!!
Marina XX

lunes, 11 de febrero de 2013

Zayn Malik "La estilista"


La mujer que tenía delante, no debía tener más de treinta años. Tenía el pelo rubio, pero parecía una barbie de plástico.
- Perdone, ¿es aquí para la entrevista de trabajo?
- Siga recto, y luego a la izquierda – dijo mirándome con desprecio –. Eres muy joven para ser estilista. Cuantos años tienes? ¿14? – dijo con una sonrisa burlona.
- 21 – dije yo con la misma sonrisa falsa –. ¿Y usted? ¿50?
- Perdona niña, pero tengo treinta y dos años.
- Si claro, en años de perro.
- Mira, no voy a tolerar que vengas aquí a decirme todo esto – me acusó la chica mientras se levantaba de su silla.
- Lily – habla una voz femenina –. Deja a la chica entrar.
Me giré, y allí estaba Lou Teasdale. Era mi ídolo del maquillaje. Trabajaba para One Direction, que era mi grupo de música favorito, por encima de todo, menos uno de los chicos, al que yo conocía demasiado bien. Siempre soñaba con trabajar para ellos algún día, y al parecer, puede que se haga realidad.
- Siento el comportamiento de Lily. No le gusta mucho, eso de ser amable – me explicó Lou mientras se miraba en el espejo.
- No importa. Parecía buena chica – mentí. No quería empezar mal la entrevista.
- Está bien. Empecemos con la entrevista. A mi no me gusta todo eso de las preguntas. Le he pedido a uno de los chicos que vengan para que hagan de maniquís – dijo riendo –. Si te molesta mucho, no tengas miedo de usar el maquillaje o las tijeras – continuó con una sonrisa y yo también reí.
- Lo tendré en cuenta – dije sonriendo.
- Zayn – dijo ella por teléfono – Deja el bufet libre y ven al camerino – Lou, colgó el teléfono y se giró hacía mi – Y dime, ¿porque quieres ser estilista?
- A mi tía siempre le habían gustado mucho esas cosas, y siempre me había enseñado todo de moda y maquillaje – contesté.
- ¿Donde está ella ahora?
Bajé la cabeza sin responder, y Lou lo entendió, por lo que cambió la pregunta radicalmente.
- Me gusta mucho tu estilo de ropa.
- Gracias – dije –. Siempre me ha gustado mucho combinar todo tipo de ropas.
- Eres muy maja. No creo que te lleves bien con uno de los chicos– me dijo ella riendo.
- ¿Que chico? – pregunté, mientras rezaba por que no fuera él.
- Zayn – me dijo ella pasándose el pintalabios de color rojo.
- ¿Zayn Malik? – dije con los ojos y la boca abiertos.
- ¿Que otro Zayn hay en One Direction?
- ¿No puedes llamar a otro?
- Lo siento...
- Anna – le dije.
- Lo siento Anna, pero Harry está en la fiesta de su hermana, Louis está de viaje familiar, Niall se ha ido a Irlanda, y Liam se ha ido al médico, porque ha tenido un problema con el riñón. ¿Tienes algún problema por trabajar con Zayn?
- Es una historia larga... Aún no resuelta – dije yo.
- Zayn está en el bufet – dijo ella – Le queda para rato.
- Todo empezó cuando dejé de comer. Ahora hace seis años.
- ¿Cuantos tienes?
- Veintiuno – contesté –. Dejé de comer cuando tenía quince años, porque me veía muy gorda, y me preocupaba mucho mi imagen. Zayn era mi mejor amigo. La única persona que conocía lo que me pasaba - decía mientras recordaba.
- ¿Y tus padres?
- No les dije nada. No quería preocuparles. Pensaba que solo sería una tontería. Que al cabo de unos meses volvería a comer. Pero mi estómago se fue haciendo pequeño y pequeño, y al final no me entraba ninguna comida.
- ¿Y cual fue el motivo por el cual te enfadaste con Zayn?
- Yo estaba en el hospital, porque me estaba muriendo. Me faltaban nutrientes, y estaba muy pálida. Todo lo que comía lo vomitaba. Ese era el momento en el que yo necesitaba a Zayn a mi lado, pero él se fue con su novia de vacaciones, sabiendo lo que me pasaba.
- Debía haber una buena razón. Estoy segura de que Zayn no haría eso.
En ese momento la puerta sonó, y entró ese pelo, y esos ojos azules que hacía seis años que intentaba evitar.
- Ya estoy aquí, ¿quién es la...?
- Hola Zayn – dije levantando la mano con desprecio.
- ¿Anna?
- ¿Pero que...? ¿Que hace ella aquí?
- Es la nueva estilista – le respondió Lou.
- Bueno estoy de prácticas – corregí.
- Ahora no. Contratada – dije Lou, y en un instante salió por la puerta y nos cerró por fuera.
- ¡Lou Teasdale! ¡Abre la puerta ahora mismo! ¡Te lo ordena tu superior! – gritó Zayn.
- No me hagas reír. Ahora mismo lo vais a solucionar, y hasta que no lo hagáis no saldréis de aquí.
Se oyeron los pasos de Lou marchándose, y me llevé la mano a la cara, mientras Zayn seguía intentando abrir la puerta.
- No va ha funcionar, genio.
- Podrías venir aquí y ayudarme. No estaría nada mal.
Me levanté con cansancio y me arrastré hasta llegar al lado de Zayn, que seguía intentando abrir la puerta sin resultado positivo alguno. Me apoyé en la puerta, mientras él seguía intentando.
- Me ayudarías más si no te pusieses encima de la puerta – me dijo.
- Se que esto de hacerte el mejor te gusta mucho, pero si usaras esto – le dije señalando le la cabeza – Sabrías que si esta cerrada con llave, no podemos salir – dije con una sonrisa.
- Muy graciosa.
- Gracias – dije.
- De nada – dijo riendo falsamente.
Zayn se me quedó mirando. No quería perdonarle tan fácilmente. El me había hecho mucho daño. Se había ido cuando yo más lo necesitaba.
- Te fuiste Zayn – susurré.
- Lo sé – me dijo él.
- ¿Porque?
- Tenía mis razones – murmuró él mirándome.
- Tenemos tiempo – dije mientras me sentaba en el puf de color rojo.
- ¿Te acuerdas de Caroline?
- Como olvidar la – dije mirándolo.
- Me dijo que me fuera con ella de vacaciones o le diría a todo el mundo tu problema con la comida. Y tu sabes lo importante que era para mi tu felicidad. Y tu felicidad era que nadie supiese lo que te ocurría.
- ¿Lo hiciste por mi? - dije levantándome del asiento.
Zayn asintió, y yo fui corriendo hacia él y me tiré encima. Él se sorprendió al principio, pero luego se relajó y me abrazó también.
- Mejores amigos, ¿verdad? - dije yo enseñando la pulsera que me regaló.
Era de hilos de todos los colores. Zayn levantó su mano izquierda y enseño la misma pulsera que yo tenía, y me dijo:
- Para siempre

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Chicas, aquí tenéis otro One Shot. Espero que os guste mucho. 
Aún estoy castigada, y he aprovechado este pequeño momento para colgarlo, que hace mucho tiempo que lo tenía escrito.
Dejádme comentarios, aunque sintiendolo mucho no voy a poder contestarlos, pero me sacaran una sonrisa de todos modos.

Besos!!
MarinaXX